miércoles, 18 de mayo de 2016

Adaptación teatral del primer capítulo del Quijote

Aquí os dejo una adaptación teatral del primer capítulo del Quijote que hemos realizado Sofía y yo.
Don Quijote

 


Un caballero en busca de aventuras.


 

(Sale el Quijote con ropas viejas, un plato de comida sobre la mesa y al lado, un despertador marcando las cinco. Este suena y el Quijote se despierta.)

Quijote.- (Leyendo libros de caballerías.)  ¡Qué maravilla!

(Aparecen el barbero y el cura y estos tres se dan un abrazo.)

Quijote.-  ¡Qué alegría volver a veros amigos míos!

(Llaman a la puerta y aparecen el comprador de tierras y el Quijote discutiendo sobre el dinero.)

Comprador.- He oído por el pueblo que vendes tus tierras, ¿cuánto pides?

Quijote.- Como mínimo te lo dejo en un millón de pesetas.

Comprador.- (A carcajadas) Amigo, no he venido a que me cuentes chistes. Como mucho te puedo ofrecer 10.000 pesetas.

Quijote.- (Eufórico y enfadado)  ¡Con eso no me da ni para comprarme la portada del libro!

Comprador.- Vale, vale. Te daré lo que pides.

(El comprador le da el dinero al Quijote y se va.)

Quijote.- (Suelta el libro, coge su espada con fuerza y comienza a luchar con las paredes.) Me llamaré Don Quijote de la Mancha, batallaré contra gigantes y malandrines, defenderé a las viudas y a los huérfanos y me haré famoso por mis hazañas.

(El Quijote coge una lanza, una espada, monta a lomos de su caballo y se va de su casa.)

Quijote.- (Mientras va cabalgando por el campo piensa en Dulcinea.) ¡Ay mi querida Dulcinea! Seguro que estará bordando mi nombre con hilos de oro.

(Aparece Dulcinea de espaldas cosiendo, y poco a poco se va dando la vuelta y vemos su horrible rostro.)

Quijote.- (Dirigiéndose a su caballo que avanzaba lentamente.) ¡Vamos Rocinante! Tú puedes amigo mío.

Quijote.- (Que iba reflexionando sobre las aventuras de caballerías.) Batallas, gigantes… Según la ley de caballería solo podré entablar combate cuando me hayan nombrado caballero en una solemne ceremonia. Pero no pasa nada, al primero que se cruce por mi camino, le pediré que lo haga.

Quijote.- (Sorprendido y señalando hacia el castillo.) ¡Qué castillo tan magnífico, qué almenas, qué foso!

 (Aparecen dos mujeres a la puerta del castillo hablando entre ellas.)

Quijote.- ¡Qué bellas y delicadas princesas!

(Un porquero llama a sus cerdos y Don Quijote cree que le está dando la bienvenida.)

Porquero.- ¡Yeeeeepaaaa!

Quijote.- Señor mío, ¿podría hospedarme en vuestro castillo?

Porquero- Sea muy bienvenido el caballero, que en este castillo le serviremos lo mejor que sepamos.

(Sale el Quijote comiendo un plato de bacalao y un trozo de pan duro.)

Quijote.- (Arrodillado ante el porquero.) No me levantaré de aquí, valeroso caballero hasta que me otorguéis un don que quiero pediros.

(El porquero no sabe que decir y el Quijote sigue hablando.)

Quijote.- Quería que me armaseis caballero, para poder luchar por todo el mundo.

Porquero.- Yo sabré armaros caballero mejor que nadie en el mundo.

Quijote.- Entonces, ¿dónde puedo velar las armas durante toda la noche?

Porquero.- Podréis velarlas en el patio, nadie os molestará.

(Don Quijote sale al patio, se quita la armadura y empieza a dar vueltas alrededor del pozo.)

Porquero.- (Coge el libro donde anotaba los gastos de sus clientes y golpea a Don Quijote con la espada en la nuca y los hombros.) Yo os nombro caballero.

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