domingo, 26 de mayo de 2013

Memorias de un amor

En el tercer día de mi luna de miel, estábamos ella y yo contemplando la puesta de sol, cuando de recordé ese día en el instituto cuando nos chocamos por el pasillo.

Desde ese día empezamos a quedar, hasta que poco a poco nos empezamos a enamorar.

Un día que fui con ella a su casa para presentarme a su padres de manera formal, su madre me aceptó, pero su padre, no, porque no era de familia adinerada.

Entre su madre y ella, tardaron tres años en convencer a su padre para que me aceptara.

Cuando me aceptó, él se encargó de todos los preparativos de la boda.

En la boda cuando los dimos el "sí quiero", le salieron de sus ojos dos lagrimones, que casi inunda la iglesia. 

Ahora ya estamos casados.






 Daniel González Lechuga



















 

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